La monarquía es una forma de gobierno de un Estado con un único gobernante. A ese único gobernante se le denomina monarca o rey aunque las denominaciones utilizadas para este cargo y su tratamiento protocolario varían según la tradición local, la religión o la estructura jurídica o territorial del Gobierno
El Estado regido por un monarca también recibe el nombre de monarquía o reino.
El poder del rey puede identificarse o no con la soberanía; ser absoluto o estar muy limitado.
http://es.wikipedia.org/wiki/Monarqu%C3%ADa
sábado, 5 de julio de 3000
jueves, 5 de junio de 3000
sábado, 1 de julio de 2090
¿Qué es un monarca?
El monarca es el jefe, en algunos casos simbólico, de un país cuyo sistema de gobierno recibe el nombre de monarquía. Puede ser jefe de una etnia o de un país y a veces ostenta el papel de jefe de Estado
https://es.wikipedia.org/wiki/Monarca#Europa_2
https://es.wikipedia.org/wiki/Monarca#Europa_2
lunes, 30 de junio de 2070
miércoles, 30 de junio de 2060
Francia hacia el siglo XVIII
En este periodo,
Francia intentó imponerse a las demás naciones del continente y constituyó el
más claro ejemplo de las monarquías absolutas. El reinado de Luis XIV apoyó su
autoridad en la idea de que gobernaba por mandato divino y, por tanto, era el
supremo soberano de toda la nación, lo que le permitió ejercer todos los poderes
sin limitación alguna: hacer leyes, impartir justicia, controlar la religión del
pueblo y promover la cultura, siempre y cuando no afectara los intereses del
Estado. Sus sucesores, Luis XV y Luis XVI, gobernaron con la misma idea durante
el siglo XVIII.
Hace unos
trescientos años se pensaba en Europa que las personas que no tenían instrucción
vivían en la ignorancia, como si vivieran a ciegas, en la oscuridad. En cambio
de una persona que tiene instrucción, que es culta y capaz de razonar
adecuadamente, se dice que es "ilustrada". La palabra ilustración quiere decir
"educación".
Las ideas de los
ilustrados ingleses se difundieron ampliamente en Francia. El barón de
Montesquieu, un escritor francés, publicó un libro llamado Del espíritu de
las leyes. En él aseguraba que el pueblo, y no los reyes, es el único que
tiene derecho a gobernar.
Otro pensador
francés, Juan Jacobo Rosseau, escribió El contrato social, libro en el
que presenta una organización social basada en un contrato entre las personas.
Esto quiere decir que todas las personas que vivieran en un determinado lugar
debían llegar a un acuerdo o contrato para definir qué estaba permitido y qué
estaba prohibido en la comunidad.
Rousseau y otros
escritores tuvieron la idea de reunir en una sola obra todo el conjunto de
conocimientos humanos, para apoyar su proyecto de educación.
A esta obra se
le conoce como La Enciclopedia; algunos de sus autores son (además de
Rousseau y Montesquieu) Diderot, D'Alembert y Voltaire,
quien también escribió El siglo de Luis XIV, un libro en el que expone
cuáles eran los problemas originados por el despotismo de los reyes
franceses.
Del hecho de que
todos los seres humanos pertenezcamos a la misma especie, los pensadores de la
Ilustración concluyeron que todas las personas son iguales, y que nadie tenía
por qué imponer a otros formas injustas de gobierno.
Dado que el
gobierno requiere necesariamente de leyes, los ilustrados afirmaron que estas
leyes debían establecerlas el pueblo de acuerdo con principios completamente
democráticos.
Muchos se
oponían a las ideas de los pensadores de la Ilustración, sobre todo en Francia,
donde los reyes afirmaban que el propio Dios los había autorizado para gobernar,
y que –en consecuencia– nadie debía interferir en su gobierno. A esta forma de
gobernar se le conoce como despotismo.
Los reyes
franceses cometían muchas injusticias contra el pueblo: a muchos los mantenían
en la esclavitud, y muchísimos más no tenían lo suficiente para
comer.
Por su parte,
los burgueses (comerciantes, industriales y banqueros) querían el
establecimiento de una monarquía constitucional, que además les permitiera
participar en el manejo del país. En los estados absolutistas el único que podía
decidir era el rey, y en Francia los únicos que podían ocupar cargos importantes
en el gobierno, en el ejército o en la Iglesia, eran los
nobles.
Cuando Luis XVI
subió al trono, en 1774, el país estaba en pésimas condiciones económicas. Las
causas de esta situación fueron el despilfarro de la corte, los gastos de la
guerra de los Siete Años y el apoyo que se le dio a los Estados Unidos de
Norteamérica para lograr su independencia.
Luis XVI intentó
resolver el problema nombrando a nuevos ministros de Hacienda, pero las medidas
que propusieron afectaban a las clases privilegiadas y por ello fueron
destituidos.
Para 1789 la
situación del pueblo francés era intolerable, ya que una racha de malas cosechas
y un invierno muy duro sumió aún más en la miseria a la población, ya de por sí
empobrecida.
Ante esta
situación de desigualdad social, económica y política, el tercer estado,
encabezado por los burgueses, solicitó que se convocara a los Estados Generales,
que era la asamblea de representantes de los tres estados y que no se habían
reunido desde 1614.
El rey accedió,
pues esperaba que estos representantes propusieran soluciones para los problemas
financieros del país. De este modo, el 5 de mayo de 1789 se inauguró la asamblea
de los Estados Generales.
Sin embargo, las
cosas no resultaron bien para nadie. Los tres estados querían una Constitución y
garantías para la libertad individual y el pensamiento.
Pero el tercer
estado quería la abolición de la monarquía absoluta, reformas en el gobierno y
la sociedad. El primer y el segundo estados no querían perder sus
privilegios.
Al no resolver
el conflicto que se generó, el tercer estado, que representaba a 96% de la
población, decidió separarse y se declaró Asamblea Nacional.
El clero los
apoyó y entonces el rey mandó cerrar el salón de actos. Los representantes
decidieron reunirse en un edificio llamado el Juego de Pelota y juraron no
separarse mientras no quedara establecida la Constitución del
Reino.
Más adelante, el
rey ordenó que el primer y segundo Estados se sumaran a los trabajos del
tercero.
viernes, 6 de mayo de 2050
El Siglo XVIII en Francia ...
El Siglo XVIII en Francia está marcado por la instauración de la "Monarquía absoluta" o "Absolutismo", que se consolida a través de Luis XIV, el "Rey Sol". El intento de imitación o copia en que se empeñaron los pueblos vecinos y sus gobernantes por la admiración e influjo que Francia producía condujo al advenimiento del llamado "Despotismo ilustrado". La presión que producía el poder de Francia condujo a guerras con todos sus vecinos los cuales se aliaban entre sí para conseguir enfrentársele y contenerle.
http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Francia#Edad_Moderna
http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Francia#Edad_Moderna
miércoles, 1 de febrero de 2040
¿Qué es el Absolutismo o Monarquia Absoluta?
El Absolutismo es la denominación de un régimen político, un periodo histórico, una ideología y una forma de gobierno o de Estado (el Estado absoluto), propios del Antiguo Régimen; caracterizados por la pretensión teórica (con distintos grados de realización en la realidad) de que el poder político del gobernante no estuviera sujeto a ninguna limitación institucional, fuera de la ley divina. Es un poder único desde el punto de vista formal, indivisible, inalienable, intranscriptible y libre. Los actos positivos del ejercicio del poder (legislación, administración y jurisdicción) se apoyaron en la última instancia de decisión: la suprema monarquía, emanando de ella, no estando por encima sino por debajo; lo que implica la identificación de la persona del rey absoluto con el propio Estado.
http://es.wikipedia.org/wiki/Absolutismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Absolutismo
miércoles, 9 de enero de 2030
miércoles, 9 de diciembre de 2020
jueves, 9 de julio de 2020
sábado, 9 de mayo de 2020
domingo, 9 de febrero de 2020
Un País absolutista
Con el advenimiento de las revoluciones francesa y norteamericana, junto con la independencia de Latinoamérica, viene la crisis de las monarquías absolutas como formas de gobierno, lo que llevó a la instalación de monarquías constitucionales o de repúblicas como formas de gobierno.
Un país absolutista muy conocido fue Francia, que con su rey Luis XIV, el Rey Sol, alcanzó el máximo exponente de esta forma de gobierno.
http://es.wikipedia.org/wiki/Monarqu%C3%ADa_absoluta
http://es.wikipedia.org/wiki/Monarqu%C3%ADa_absoluta
lunes, 10 de noviembre de 2014
jueves, 23 de octubre de 2014
Absolutismo en Francia
Monarquía francesa encarnada en Luis XIV representa el modelo más próximo al absolutismo triunfante del siglo XVII. Desde un punto de vista teórico no le faltaron fundamentos: desde los escritos políticos del cardenal Richelieu (1585-1642) hasta los puramente teóricos de Bossuet.
El reinado de Luis XIV (1643-1715) sorprende inicialmente por su larga duración, tanto si se toma como fecha inicial el momento de recibir la herencia o si se hace arrancar inmediatamente después de la muerte de Mazarino al comenzar su gobierno efectivo. En el transcurso de más de medio siglo, los destinos de Francia estuvieron regidos por este monarca excepcional, cuya personalidad y formas de actuar se destacan por encima de lo normal, al margen de la valoración que se pueda hacer de su reinado. Con él el absolutismo alcanzó un pleno apogeo, llegando la Monarquía al culmen de su poder y de su prestigio, no sólo nacional sino también internacionalmente, ya que se convirtió en soberano indiscutido y divinizado en el interior del territorio francés y en árbitro y controlador del juego de las relaciones interestatales. Así pues, durante buena parte de la segunda mitad del siglo XVII Francia se transformó en la gran potencia europea y su rey en uno de los personajes más poderosos e influyentes. La primera medida adoptada por Luis XIV fue asumir personalmente el gobierno de la nación, anunciando públicamente la desaparición del cargo de primer ministro y rechazando cualquier tipo de tutela o de control sobre su poder soberano. De esta manera ponía su persona por encima de toda instancia de poder, ya fuese individual o colectiva, regional o central, afirmando la voluntad regia de dar contenido y aplicar en la práctica el hasta entonces combatido y disminuido principio del absolutismo monárquico. En esta línea de actuación, el paso siguiente era potenciar el aparato de centralización y unificación estatal. Valiéndose de eficaces consejeros, a los que gustaba mantener largo tiempo en el cargo, permitiendo así la constitución de lo que se podría denominar linajes de altos funcionarios, al sucederse miembros de una misma familia en determinados servicios, y de una red de comisarios fieles a su política centralista, especialmente de los intendentes, nuevamente utilizados en tal sentido, el Estado recuperó la fuerza operativa y la capacidad disuasoria que en determinados períodos anteriores había tenido, superando incluso el nivel de intervención y el protagonismo político de etapas pretéritas. Como la teoría absolutista indicaba, para poder llegar a su perfección había que someter a los designios de la autoridad real y de su gobierno a los cuerpos representativos, los órganos de administración local o regional y los grupos privilegiados que podían amenazar o cuestionar de alguna manera las prerrogativas supremas del poder soberano. En consecuencia, los Estados Generales no fueron convocados, se controló mejor a los Parlamentos y a los distintos Consejos y Tribunales, se menoscabó a las autoridades municipales, se sometió a la nobleza, se impuso el galicanismo a la Iglesia, las protestas populares continuaron siendo reprimidas; en suma, se reforzó la maquinaria del poder central y se afirmó de forma indiscutida la dimensión absolutista del monarca, exaltándose su carácter mayestático. Había que potenciar también, y así se hizo, los principales medios de acción del Estado, primordialmente el ejército, instrumento básico de actuación para lograr llevar a cabo la política de grandeza exterior que se pretendía. A tal fin, contando con una población numerosa, dado el potencial demográfico de Francia (el país más poblado con diferencia de todos los de la Europa occidental), y con abundantes recursos económicos especialmente recaudados para financiar la agresiva política bélica puesta en marcha (en este punto destacó la gran labor desarrollada, como responsable de las finanzas del Estado, por Colbert, quizá el personaje más sobresaliente después del rey), pudo levantarse en pie de guerra un poderoso ejército integrado por un contingente de soldados hasta entonces nunca visto, para lo cual llegó a instituirse una especie de servicio militar obligatorio que afectaba a los franceses en edad de combatir; se completó, además, con la contratación de muchos extranjeros que vinieron a servir en las filas del impresionante ejército del rey de Francia. Una mejor organización de la intendencia y de la asistencia sanitaria de los soldados, un mayor control sobre los proveedores militares, un aumento armamentístico con su correspondiente perfeccionamiento, un reforzamiento de la disciplina y una llamada al patriotismo e identificación de la acción militar con la causa nacional fueron algunos de los factores que permitieron hacer del ejército francés una fuerza guerrera temible y casi imparable, sin olvidar que paralelamente se reforzaba de la misma manera la flota, creándose para ello una marina de guerra especializada y potente separada de la mercante. Para aumentar la fortaleza del Estado y lograr una mayor cohesión social, Luis XIV tomó la decisión política de imponer la unidad de fe en su Reino, lo que supuso una mayor presión inicial sobre los protestantes franceses, seguida poco tiempo después de un ataque abierto contra ellos por medio de la revocación del Edicto de Nantes, efectuada con el Edicto de Fontainebleau publicado el 18 de octubre de 1685. Culminaba así una política de endurecimiento religioso que había pasado por una primera fase en la que los hugonotes fueron perdiendo paulatinamente sus privilegios, hasta que se dio el paso definitivo de la prohibición oficial de su credo. Semejante actitud de firmeza y autoritarismo regio fue la que se adoptó frente al Papado y contra los jansenistas. Respecto a la Santa Sede no se le permitió la más mínima intromisión en los asuntos internos franceses, agudizándose por lo demás el galicanismo político y la subordinación de la Iglesia al Estado; en cuanto a los seguidores de Port-Royal, se puso especial cuidado de que su creciente influencia no alcanzase cotas peligrosas de desviacionismo socio-religioso, estableciéndose una atenta vigilancia sobre ellos con momentos de represión más definida. Ya avanzado el reinado tomó especial significación la Corte real como marco de referencia práctica del absolutismo monárquico. En Versalles se organizó un completo ritual de vida de la nobleza y cortesanos en general, teniendo como objetivo primordial la exaltación de la figura regia y la manifestación de su poder soberano. Todo giraba alrededor del rey, estableciéndose un verdadero culto a su persona. Engrandecido, divinizado, todopoderoso, Luis XIV siguió ejerciendo el pleno poder hasta el final de sus días, aunque para entonces la situación de Francia y su dominio internacional habían venido a menos. Lógicamente el larguísimo reinado del rey-sol atravesó por distintas fases, aumentando considerablemente en su última etapa los problemas y las dificultades a las que tuvo que hacer frente
http://www.alipso.com/monografias2/EEpZuVuVFuDyOtnVKF.shtml
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Absolutismo Monarquico
Al iniciarse el siglo XVIII, el sistema político predominante en Europa era el absolutismo monárquico, resultado del fortalecimiento del poder real
http://www.portalplanetasedna.com.ar/absolutismo1.htm
Iniciado desde finales de la Baja Edad Media. Este sistema se sustentaba esencialmente en la nobleza, que continuaba siendo el grupo dominante, propietario de la mayoría de las tierras y detentador de cargos y privilegios.
La burguesía, a pesar de su enriquecimiento, carecía de influencia política y permanecía marginada de los círculos de poder. A finales del siglo XVII se produjeron en Holanda y en Inglaterra una serie de transformaciones políticas que comenzaron a limitar el poder de la monarquía y a abrir camino al parlamentarismo.
No es posible entender la monarquía absoluta sin tener en cuenta que la sociedad estamental, la sociedad del Antiguo Régimen, tenía como fundamento la desigualdad civil. En el viejo orden, heredado de la Edad Medía, cada hombre o mujer nacía y vivía dentro de un estamento que determinaba su lugar en la sociedad y que le otorgaba o le negaba ventajas y privilegios.
Si pertenecía al pequeño grupo de los privilegiados (clero o aristocracia), podía gozar de empleos, cargos, exenciones de impuestos y fuerza social y política. Si nacía entre los no privilegiados (campesinos, burgueses, plebe urbana), se vería sometido toda su vida al poder y control de los poderosos. Esa sociedad piramidal tenía su cúspide en el monarca. El estaba por encima de todos los habitantes de su reino y todos eran sus súbditos, a él sometidos y por él gobernados.
Fundamentada en esa concepción de la estructura social, la fórmula política típica del Antiguo Régimen era la monarquía absoluta de derecho divino, según la cual la autoridad del monarca provenía directamente de Dios, en cuyo nombre ejercía el poder. Como reflejo del poder divino, el monarca poseía un poder absoluto: nombraba a los magistrados, administraba justicia y dirigía la política interior y exterior. No se sometía a ningún control y no compartía la soberanía con nadie. Todo el Estado residía en él y la voluntad de sus súbditos estaba englobada en la suya.
Para poder gobernar, el monarca estaba auxiliado en su tarea por ministros, consejos y secretarios. Asimismo, un enjambre de funcionarios hacían cumplir sus órdenes en todo el territorio, recaudaban los impuestos e informaban al monarca de la marcha de los asuntos del reino
El poder del soberano estaba restringido, sin embargo, por tres tipos de leyes: la divina, a la que estaba sometido como cualquier otro; el derecho natural, conjunto de leyes formadas por la costumbre o la tradición, y las leyes fundamentales de cada reino, que expresaban un mínimo pacto con sus súbditos. En este último caso hay que incluir
las limitaciones que los Parlamentos, Cortes o Estados Generales imponían al monarca. Desde la Baja Edad Media fue frecuente que a la Corte, formada por nobles y clérigos que aconsejaban al rey, se unieran los representantes de las ciudades (burgueses). Estos tres grupos o estamentos constituían las Cortes o Parlamentos. Su papel era muy limitado y no se debe confundir con el de los Parlamentos modernos. Cada estamento deliberaba separadamente y votaba como grupo ante las propuestas del monarca. Aún así, los soberanos absolutos no aceptaban las limitaciones parlamentarias y no solían convocar las Cortes.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/absolutismo1.htm
martes, 10 de diciembre de 2013
viernes, 23 de agosto de 2013
Monarquismo Absolutismo
El Monarquismo Absolutista propugna o defiende que el Monarca o soberano debe ejercer todos los poderes públicos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) sin ningún tipo de restricción o límite en la práctica; aunque se dé por sentado que el monarca deba gobernar teniendo como límites los preceptos religiosos y en algunos casos históricos las llamadas "Leyes Fundamentales" (leyes de carácter consuetudinario que ordenan la vida política del país, las que el rey no puede vulnerar), aunque esos límites casi siempre han sido muy difusos (por estar sujetos a la interpretación más conveniente al monarca) y poco eficaces. Por lo tanto, los monárquicos absolutistas rechazan la existencia de una Constitución en el sentido moderno y liberal y de un Parlamento, son contrarios a formas de gobierno demócratas y defienden al monarca como el único titular de la soberanía.
Normalmente el Monarquismo absolutista apela a un vínculo directo entre la monarquía y la religión para justificar la forma de gobierno que propone, bien sea porque el monarca es elegido por Dios en el vientre de su madre, como alegan los monárquicos cristianos o musulmanes, ó porque él mismo es un Dios como alegaban los de religión politeísta; y por eso es un sacrilegio tratar de limitar el poder del monarca. En otras palabras, el monarca recibe su poder directamente de Dios sin mediación alguna de su iglesia; o el mismo es un Dios viviente (como en el caso de monarquías asiáticas antiguas). De esta forma se ejerce un gobierno en el que los derechos de las comunidades, corporaciones, gremios y de los diversos estamentos de la comunidad política se relativizan o suprimen en favor de las leyes uniformizadoras que da el monarca.
Absolutismo significa que el príncipe no se encuentra ya atado a las convenciones y pactos feudales que antes tenía con sus vasallos señoriales por lo que, respetando las Leyes Fundamentales del reino (cuando existen), algunas costumbres y la moral religiosa, centraliza el gobierno en sus manos. De esta forma se ejerce un gobierno autocrático, donde el monarca es el máximo responsable del estado, sin estar subditado a ningún código legal.
En la actualidad, las monarquías absolutistas y sus partidarios son prácticamente inexistentes en Europa o América y son insignificantes en la mayoría de los países de Asia (con alguna excepción como Bután); sólo sobreviven en algunos países árabes como Arabia Saudita y Marruecos y en al menos uno de África.
http://es.wikipedia.org/wiki/Monarquismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Monarquismo
martes, 6 de agosto de 2013
jueves, 25 de julio de 2013
Francia Siglo XVIII - Constitución
El 9 de julio la Asamblea se declaró constituyente y empezó a elaborar la Constitución.
El apoyo del pueblo a la Asamblea atemorizó al rey, quien concentró tropas leales cerca de París. El pueblo no vio con agrado esta medida y el 14 de julio dio inicio la Revolución francesa con el asalto a la Bastilla, que era la prisión política del Estado. El pueblo demolió este edificio que era el símbolo de las injusticias y las desigualdades. Los campesinos asaltaron los castillos, saquearon los graneros y obligaron a huir a los señores feudales, quienes se refugiaron en el extranjero.
Para controlar los levantamientos y asegurar el orden en las ciudades se creó la Guardia Nacional. Las ciudades se organizaron en comunas, nueva forma del municipio, que eran elegidas popularmente.
El 26 de agosto de 1789, la Asamblea Constituyente proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que afirma la soberanía del pueblo, la libertad, la igualdad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión. Todos ellos derechos "naturales e imprescindibles" del hombre.
La Constitución de 1791 establecía una soberanía única para Francia, con una monarquía sometida a la Constitución; dividía al gobierno en tres poderes. El poder legislativo quedaba depositado en una cámara de diputados. El poder ejecutivo estaba en manos del rey. El poder judicial estaba compuesto por magistrados elegidos por e pueblo. Francia quedaba dividida en departamentos administrados por funcionarios electos localmente. Las propiedades del clero fueron declaradas bienes nacionales y se asignó un sueldo a los sacerdotes.
En el mes de junio de 1791, el rey, junto con su familia, logró huir de París, pero fue reconocido y aprehendido en Varennes. Su huida fue considerada como traición. Por esta razón fue enjuiciado y condenado a muerte en 1793.
Después de la muerte de Luis XVI, Francia se convirtió en una república gobernada por una asamblea o Convención Nacional.
La situación de Francia era difícil. Algunos países europeos se aliaron contra la revolución. La Convención, dirigida por el partido de los jacobinos, tuvo que establecer un gobierno duro para contrarrestar los peligros y se desató una época llamada de "terror", en la que se persiguió a mucha gente que era enemiga de la revolución, pero también afectó a personas inocentes.
A pesar de tantos obstáculos, la revolución logró muchas mejoras, entre ellas: se modernizó la administración pública, el cobro de los impuestos se hizo más justo, mejoró la planeación del gasto público, se crearon muchas escuelas y la educación dejó de ser privilegio de unos cuantos, se abolió la esclavitud y todos los hombres fueron iguales ante la ley, y se estableció el sistema métrico decimal de pesas y medidas que facilitó el comercio en todo el país.
Las ideas y logros de la Revolución francesa se extendieron en Europa e influyeron en los pueblos de América para buscar su independencia de los países europeos, como España.
Este acontecimiento cambió la manera de vivir, pensar y organizarse de los hombres en Europa y América, e inició la llamada época contemporánea.
Napoleón I Bonaparte fue el más importante y el más popular de los generales revolucionarios. En 1799 mediante un golpe de Estado subió al poder. Al principio de su gobierno respetó las reformas logradas por la Revolución francesa y elaboró un Código Civil también llamado Código Napoleónico, una recopilación de leyes que confirman los derechos del hombre, al establecer la igualdad de los hombres ante la ley, la tolerancia religiosa, la abolición de la servidumbre y la esclavitud y la supresión de los privilegios. Durante su gobierno se dio un gran impulso a la educación y se construyeron escuelas, puentes, carreteras, canales, puertos y astilleros; favoreció la agricultura y la industria nacionales; apoyó a las ciencias y a las artes.
miércoles, 24 de julio de 2013
Monarquia Constitucional Francesa (1791-1792)
La Monarquía constitucional francesa constituye la primera etapa de la Revolución francesa. Se situó entre la monarquía absoluta del rey Luis XVI y la Primera República, y duró del 4 de septiembre de 1791 hasta el 21 de septiembre de 1792.
El 3 de septiembre de 1791, al jurar la Constitución, Luis XVI hace pasar a Francia de monarquía absolutista a monarquía constitucional.
Como símbolos nacionales se escogió la escarapela tricolor y la bandera tricolor (la actual se originaría más tarde, al invertir los colores). Estos símbolos se originaron por la unión de los colores de la bandera de París (azul y rojo) y el de la monarquía (blanco).
La monarquía constitucional terminó el 21 de septiembre de 1792 cuando la Asamblea legislativa proclamó la abolición de la monarquía, dando paso a la Primera República francesa.
http://es.wikipedia.org/wiki/Monarqu%C3%ADa_constitucional_francesa#El_gobierno_de_Luis_XVI_y_la_Asamblea_Legislativa
El 3 de septiembre de 1791, al jurar la Constitución, Luis XVI hace pasar a Francia de monarquía absolutista a monarquía constitucional.
Como símbolos nacionales se escogió la escarapela tricolor y la bandera tricolor (la actual se originaría más tarde, al invertir los colores). Estos símbolos se originaron por la unión de los colores de la bandera de París (azul y rojo) y el de la monarquía (blanco).
La monarquía constitucional terminó el 21 de septiembre de 1792 cuando la Asamblea legislativa proclamó la abolición de la monarquía, dando paso a la Primera República francesa.
http://es.wikipedia.org/wiki/Monarqu%C3%ADa_constitucional_francesa#El_gobierno_de_Luis_XVI_y_la_Asamblea_Legislativa
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